Guía técnica · actualizada 2026

Aluminosis: la guía del cemento aluminoso en Barcelona

Sin alarmismos y sin atajos. Qué es de verdad, cómo se distingue de lo que se le parece, cómo se detecta, cuánto puede durar un edificio afectado y qué pasa con el precio, la hipoteca y la ley. Con los datos de más de 1.000 tests propios con laboratorio.

◆ más de 1.000 tests de experiencia detrás de esta guía

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★★★★★ 5,0 · 122 reseñas en Google

Técnico en escalera inspeccionando el forjado de un techo con una linterna
1950-1975
años de riesgo en Barcelona
65 %
de nuestros tests dan negativo
+1.000
tests propios con laboratorio
245
salir de dudas, + IVA
Empecemos por aquí

Cemento aluminoso y aluminosis no son lo mismo

Es la confusión que lo contamina todo, así que va primero. El cemento aluminoso es un material: un cemento de aluminato de calcio con un 35-58 % de alúmina frente al 5 % escaso del portland. La aluminosis es el nombre popular de un proceso de degradación que ese material puede sufrir. Tener cemento aluminoso no es, por sí solo, tener un problema.

La diferencia no es académica: decide si hay obra o no. Un forjado convertido, seco y con la armadura limpia puede seguir así indefinidamente. Uno bajo una cubierta que lleva quince años filtrando, no.

Un apunte: «aluminosis» es un neologismo de finales de los ochenta, discutido en la literatura técnica desde 1989. Y designa también otra cosa: una neumoconiosis por polvo de aluminio. Si buscabas eso, ésta no es tu página.

Tener cemento aluminoso no es tener aluminosis.

Qué se ve

Los síntomas, y en qué orden aparecen

No empieza por una grieta espectacular. Empieza por el color: el hormigón vira de gris oscuro a pardo conforme se convierte. Después llegan las manchas de óxido en el techo, casi siempre del baño o la galería. Luego las fisuras longitudinales que siguen la armadura — ésas ya son corrosión: el acero se hincha al oxidarse y revienta el recubrimiento. Después, descascarillado con armadura vista y, al final, flechas.

Ese orden marca la urgencia. Color y manchas son indicio; fisura siguiendo la armadura es corrosión activa; recubrimiento desprendido con acero a la vista es motivo para apuntalar el mismo día. Las fisuras por flexión, que es lo que todos imaginan, son poco habituales.

Y el aviso que casi nadie da: buena parte de los positivos no presenta síntoma alguno. Se ve lo que está corroído, no lo que está convertido.

No lo confundas

Qué NO es aluminosis

Es la duda número uno de quien mira un techo manchado, y la peor respondida del tema. La mitad de las manchas ocres que nos enseñan no son esto.

Qué NO es aluminosis
Carbonatación del hormigón portlandEn portland el pH cae por debajo de 9 y despasiva la armadura; en cemento aluminoso se mantiene en torno a 11. De ahí un aviso que invalida un atajo extendido: la fenolftaleína no decide nada aquíOtra patología
Áridos inestables con piritasEl falso positivo visual clásico: óxido idéntico sin cemento aluminoso. Se reconocen por las aureolas blancas en torno al áridoFalso positivo visual
Fisuras de retracciónAparecen pronto, no siguen la armadura, no progresan y no llevan óxidoSin riesgo estructural
Humedades y filtracionesManchas sin fisura ni óxido, con origen en cubierta o bajante. No son la patología, pero sí su aceleradorCausa, no efecto
Corrosión por clorurosAmbiente marino o aditivos con cloruro. Picaduras localizadas, no generalizadasOtra patología
Sulfatos y reacción árido-álcaliExpansión y fisuración en mapa, no lineal. Se descartan con cloruro bárico y microscopíaOtras patologías
Flechas por sobrecargaEl forjado se ha deformado pero el material está sano. Suele venir de una reformaProblema de cargas
Qué le pasa al material

La conversión: qué le pasa con los años y por qué varía tanto

Fragua a una velocidad que el portland no alcanza: en 24 horas da las resistencias que el portland da a 28 días. Para unas fábricas de viguetas que desmoldeaban a diario, eso valía oro. No fue una chapuza: era un material más caro elegido por prestaciones.

Su química tenía letra pequeña. Al hidratarse forma aluminatos hexagonales y metaestables, y el Código Estructural lo dice con todas las letras: sufren «inevitablemente» una transformación —la conversión— hacia la forma cúbica, «único compuesto termodinámicamente estable», que ocasiona «un aumento de porosidad y por tanto una disminución de resistencia». No es un defecto de fabricación: es el destino del material.

El acelerador, según la misma norma, es «principalmente la temperatura»: por encima de 30 ºC se dispara. Y ese umbral no lo pone el clima, lo pone el fraguado, fuertemente exotérmico. Una vigueta desmoldeada en agosto salió ya convertida de fábrica.

De ahí la pregunta que nos hacen cada semana: misma calle, mismo año, y el bloque de al lado da negativo. La norma lo explica: con relación agua/cemento baja el hormigón «retiene una resistencia suficientemente elevada», y sin esa precaución desciende «hasta valores excesivamente bajos». Hoy se exige a/c ≤ 0,4 y ≥ 400 kg/m³; en los sesenta no lo controlaba nadie. Y las viguetas no las hacía la constructora: las compraba a talleres pequeños, cada uno con su dosificación, y añadir agua abarata. Dos edificios contiguos pueden llevar viguetas de proveedores distintos — y un mismo edificio, también.

La conversión no es un fallo: es el destino del material.

Dónde mirar

Las zonas que fallan antes, y por qué

El sitio donde hay que buscar no es el salón: la degradación sigue el agua y el calor. Éste es el orden con que muestreamos, según el protocolo del CATEB.

Las zonas que fallan antes, y por qué
Forjado sanitario sin ventilarHumedad permanente del terreno y sin renovación de aire. Y nadie mira ahíPrioridad 1
Cubiertas y áticosMáxima oscilación térmica: el sol sobre una cubierta plana sin aislar supera los 30 ºC. Y es por donde entra el aguaPrioridad 1
Baños, lavaderos, cocinas y galeríasVapor recurrente y ciclos de humedad y secado, peores que la humedad constantePrioridad 2
Salón y dormitorios interioresZona seca. Una muestra tomada aquí puede dar un negativo tranquilizador y falso para el conjuntoLa menos informativa
La pregunta que todos hacen

Cuánto puede durar un edificio con aluminosis

Se responde mal casi siempre, porque se responde con la película equivocada. La pérdida de resistencia se concentra en los primeros diez años y después se estabiliza; a los veinte está convertido del todo. En un edificio de 1960 eso terminó hace medio siglo: la resistencia ya no va a bajar más.

Lo que sigue avanzando es otra cosa: la corrosión de las armaduras. El material convertido tiene más porosidad y menos reserva alcalina, y el propio Código Estructural admite que por su pH más bajo «las armaduras embebidas pueden estar más expuestas a la corrosión». Las viguetas de los sesenta llevaban además poco recubrimiento.

Así que la respuesta honesta es ésta: no lo decide la aluminosis, lo decide la humedad. Un forjado convertido, seco y con la armadura sin corroer puede durar indefinidamente bajo control; uno bajo una cubierta que filtra tiene los años contados. Y de ahí la mejor noticia de esta guía: la corrosión se puede detener. Quitar el agua es la intervención más barata y más eficaz que existe.

Lo que decide cuánto dura no es el cemento: es el agua.

Investigación

Nuestra serie dio para un artículo científico

Las más de 1.000 catas no se quedaron en el archivo: con la Universitat Politècnica de Catalunya analizamos 533 muestras propias para saber si se puede reconocer el cemento aluminoso a partir de una fotografía. Se puede, con un 96,5 % de acierto.

El trabajo se publicó en «Application of Machine Learning Approaches to Predict Calcium-Aluminate Cement», Springer (2023), dentro de la colección Lecture Notes in Civil Engineering 345. Ver la publicación →

Para ti significa una cosa práctica: cuando miramos tu forjado, no lo miramos por primera vez.

Antes de la cata

Calcula el riesgo de tu edificio en dos minutos

Antes de pagar una cata conviene saber si tu edificio es siquiera candidato. Hemos publicado un test de aluminosis online gratuito: introduces la dirección y el año de construcción y te devuelve una evaluación orientativa del riesgo, con la cronología del material y la tipología de forjado probable.

No sustituye a la cata —la certeza solo la da el laboratorio— pero sirve para decidir si hace falta. Esta es la base con la que trabaja, por periodo de construcción:

Calcula el riesgo de tu edificio en dos minutos
Periodo de construcciónRiesgo estimado
Hasta 1920El material se patenta en 1902 y su uso es marginal.Prácticamente nulo
1921 – 1945Aplicaciones puntuales, sobre todo donde había sulfatos.5 – 10 %
1946 – 1960Posguerra: se valora que fragua rápido y se empieza a extender.25 – 40 %
1961 – 1970La década crítica. Uso masivo en viguetas prefabricadas.50 – 60 %
1971 – 1977Aparecen los primeros fallos conocidos y el mercado se retrae.20 – 30 %
1978 – 1980Las normas EP-77 y EH-80 lo frenan casi del todo.Menos del 10 %
Desde 1981Prohibido en estructura; solo restos de existencias antiguas.Residual
Cómo se detecta

Solo hay una forma seria: cata y laboratorio

Se localiza el nervio de una vigueta, se extrae una muestra del tamaño de un mechero de la aleta inferior, a medio metro del apoyo —solicitación mínima— y se analiza en laboratorio homologado.

El ensayo estándar es la prueba de la oxina, método del Building Research Establishment: se separa la pasta del árido —el árido también lleva aluminio y contaminaría el resultado—, se ataca con sosa, se hace reaccionar con oxina y se lee la turbidez. Da tres resultados, no dos: sí, no y no concluyente. Ese tercero obliga a repetir y, si la duda persiste, a ir a difracción de rayos X.

Dos límites. Uno: la oxina detecta aluminio en la pasta, no mide daño. Dos: una muestra no caracteriza un edificio. Y tan importante como el análisis es su interpretación: el acta del laboratorio, sola, no dice si tu forjado es seguro. Así funciona el test →

El apartado técnico

Métodos de detección: qué mide cada uno, qué cuesta y en qué falla

Esta tabla no está en ninguna otra parte en castellano: la mayoría de páginas resuelve la detección con la expresión «cata de cemento» y sigue. Cuando no hay tarifa publicada lo decimos.

Métodos de detección: qué mide cada uno, qué cuesta y en qué falla
Prueba de la oxina (método BRE)Presencia de cemento aluminoso: sí, no o no concluyente. La EPSEB-UPC declara fiabilidad superior al 99,7 % sobre más de 70.000 análisis. Falsos negativos si se ataca árido en vez de pasta. Falsos positivos: nadie los ha cuantificadoCribado estándar · 69,79 € el ensayo (tarifa CATEB)
Difracción de rayos X (DRX)Único método corriente que cuantifica el grado de conversión: responde a «cuánto ha avanzado», no solo a «lo tiene». Protocolo oficial cuando la oxina sale dudosaConfirmación y peritaje · sin tarifa pública
Termodiferencial y termogravimétrico (ATD/TG)Cada fase se deshidrata a una temperatura característica y de ahí se deduce qué hay. Complementa a la difracción donde ésta falla, con geles y fases amorfasComplemento de DRX · sin tarifa pública
Fluorescencia de rayos X (FRX)Discriminante químico limpio: 35-58 % de alúmina frente al 5 % del portland. Su límite es que se analiza hormigón, no cemento, y el árido diluyeConfirmación química · sin tarifa pública
Pachómetro (magnético, in situ)El método que no publica nadie. El hormigón aluminoso tiene menor reluctancia magnética que el portland y, calibrado, el detector de armaduras los distingue (Andrade y otros, 1992). Ventaja decisiva: no destructivo y en obra. Falso positivo documentado por sus autores: las cenizas volantesCribado no destructivo · coste bajo
Velocidad de corrosión (Icorr)Mide si el acero se corroe ahora y a qué ritmo. Como lo que avanza es la corrosión, es la técnica que informa del riesgo presente (GEOCISA, 1992)Riesgo real · sin tarifa pública
Fenolftaleína, color y esclerómetro⚠ La fenolftaleína no vale aquí: carbonatado no implica corroído ni al revés. Color y dureza superficial son orientación de visitaNo deciden riesgo
Dónde trabajamos

Test de aluminosis, municipio a municipio

Cada municipio del área metropolitana se construyó a su manera y en su década. Estas páginas explican qué se levantó en cada uno, en qué barrios y qué hemos encontrado nosotros allí.

El precio y el plazo son los mismos en toda el área metropolitana: 245 € + IVA, desplazamiento incluido, nota técnica en 7 días.

De dónde viene todo

Del desarrollismo al Turó de la Peira

En España lo fabricó un solo productor: Cementos Molins, desde 1928, bajo licencia de Lafarge y con la marca Electroland. La producción pasó de 2.192 toneladas en 1950 a 62.051 en 1965, su pico, y Cataluña consumió más de la mitad de lo producido en el país entre 1950 y 1970, con el máximo residencial entre 1955 y 1965.

La norma lo fue arrinconando —la EH-68 pidió «justificación especial», la EH-73 un «estudio especial»— hasta que la EP-77 lo prohibió en hormigón pretensado, que es como se hacían las viguetas. Y aquí una corrección que repite todo el sector: el cemento aluminoso no está prohibido en España. El Código Estructural lo prohíbe solo en pretensado y lo declara muy adecuado para reparaciones de urgencia.

Lo que puso la palabra en los telediarios fue el 11 de noviembre de 1990, hacia las 3:15 de la madrugada: el hundimiento de las vigas de la cuarta planta en la calle del Cadí, 33, en el Turó de la Peira. Murió Ana Rubio al caer por el socavón abierto en el salón. No fue el primer colapso —una fábrica en 1962, Gràcia en 1972, Badalona en 1989—, fue el que tuvo una víctima y salió en televisión. La reconstrucción duró catorce años: 142 edificios rehabilitados o derribados y los últimos realojos en 2005. Nadie fue declarado culpable. Y la fecha es noviembre: el «diciembre de 1990» que circula por documentos técnicos es un error.

Las cifras

Cuántas viviendas están afectadas, y de dónde sale cada número

Todo el mundo repite una cifra y nadie dice de dónde sale. Lo primero que salta a la vista es que ninguna procede de un censo: la base sobre la que se extrapola ya oscila entre 871.878 y 982.751 viviendas según la fuente.

Cuántas viviendas están afectadas, y de dónde sale cada número
De 30.000 a 467.011 en siete mesesAbril de 1991: 30.000 viviendas en Cataluña. Noviembre del mismo año: 467.011 con cemento aluminoso y 87.000 dañadas. Se multiplicó por quince sin que mediara censo alguno. En Barcelona se hablaba en 1992 de 35.000-40.000, con solo 15.000 localizadasEstimación oficial 1991
Más de 100.000 en Barcelona y 50.000 en MadridINTEMAC, 1992, y aquí el detalle decisivo: los propios autores escriben que son «cifras que nos parecen exageradas». Eran los peritos que más edificios habían inspeccionadoMatizada por sus autores
El error que arrastran todasSe confunden tres cosas: viviendas que contienen cemento aluminoso, con el hormigón convertido y con daño estructural. Solo la tercera es un problemaLo importante
Lo único medido que podemos aportarFrente a extrapolaciones de 1991, una serie propia de más de 1.000 ensayos desde 2004: el 65 % da negativo. Con el sesgo declarado: quien encarga un test suele tener sospecha, así que nuestra tasa supera la del parque generalMedido, n > 1.000
Qué se puede hacer

Soluciones y costes: de quitar el agua a rehacer el forjado

El marco lo fijaron Casanovas y Rosell en 1992, y su primera opción —no la última— es «aceptar el comportamiento actual en base a una diagnosis fiable, con prevención, seguimiento y limitaciones de uso». Sobre precios, claridad: no existe ninguna cifra oficial ni colegial de coste por metro cuadrado. Lo que circula viene de portales, sin metodología; lo damos atribuido. El refuerzo lo dimensionamos con cálculo de estructuras.

Soluciones y costes: de quitar el agua a rehacer el forjado
Control de humedades y ventilaciónLa mejor relación entre coste y eficacia, y la más despreciada: cubierta y bajantes reparadas, forjado sanitario ventilado, humedad bajo el 60 %. Detiene la corrosiónMantenimiento ordinario
Seguimiento programado y limitación de usoInspecciones periódicas con registro y una regla del CATEB: evitar incrementos de carga puntual. Es la vía del técnico de cabeceraHonorarios técnicos periódicos
Reducción de solicitacionesAligerar pavimentos superpuestos, tabiquería o cargas de cubierta. A veces resuelve sin tocar la estructuraSegún alcance
Refuerzo con fibra de carbono o perfileríaPérdida de capacidad moderada con la armadura sana. Referencia de portal, sin metodologíaOrden de 60 €/ml · dato de portal
Sustitución funcional de la viguetaUna estructura nueva toma toda la carga y la vigueta antigua deja de tener función. Evita derribar el forjadoSegún número de viguetas
Sustitución del forjado, con apuntalamiento previoDaño generalizado. Obra mayor y afectación seria a la habitabilidadObra mayor
Rangos totales publicadosOrden de magnitud, y solo eso. Un portal publica media de 8.000 €, rango de 4.000 a 20.000 €; otro da 2.000-5.000 € en daño leve, 10.000-30.000 € en moderado y más de 50.000 € en rehabilitación4.000-50.000 € · sin metodología
Dinero y ley

Qué pasa con el precio, la hipoteca y el vendedor

Sobre la devaluación hay que decir algo incómodo: no existe ni un solo estudio de una tasadora, universidad u organismo público que la cuantifique con metodología publicada. Un medio inmobiliario publica «entre el 50 y el 80 %» sin citar fuente, un portal da del 20 al 50 % y una tasadora habla de «hasta la mitad del valor». Una horquilla del 20 al 80 % revela que nadie lo ha medido.

Lo que sí puede afirmarse es cómo se forma esa pérdida. El circuito es de financiación: la tasadora refleja la patología, el riesgo del banco sube, la hipoteca se deniega o sale con muy poco porcentaje, la demanda solvente se estrecha y el precio cae. La devaluación es en buena medida efecto de la financiación, no del coste de reparación. De ahí lo importante: un edificio diagnosticado, sin daño y con obra certificada no debería devaluarse como uno apuntalado. Cuantificarlo es el trabajo de la pericial de devaluación.

En lo legal, la vía frente al vendedor son los vicios ocultos del Código Civil, con tres trampas. El 1485: el vendedor responde «aunque los ignorase». El 1486: permite desistir del contrato o «rebajar una cantidad proporcional del precio, a juicio de peritos» —literalmente, una valoración pericial—. Pero el 1490 extingue esas acciones a los seis meses desde la entrega, no desde el descubrimiento. Y el 1484 las excluye si el defecto estaba a la vista o si el comprador es «un perito que, por razón de su oficio, debía fácilmente conocerlos».

Dos avisos. Citar la LOE aquí es casi siempre inútil: su garantía decenal se agotó hace medio siglo. Y el seguro de hogar no cubre esto: las pólizas excluyen el deterioro gradual y el defecto de construcción. Si estás comprando, todo esto entra en la inspección previa a la compra.

Seis meses desde la entrega, no desde el descubrimiento.

Ayudas

Qué hay hoy para pagar la obra (y qué no hay)

Hay que desmontar una expectativa. En Barcelona no existe hoy ninguna línea de ayuda específica para aluminosis ni para patologías estructurales. Las convocatorias del Consorci de l'Habitatge exigen acreditar mejora energética, y un refuerzo estructural por sí solo no es subvencionable. En 1991 hubo un fondo de 27.000 millones de pesetas para aluminosis; hoy, nada.

Lo que sí hay es la ayuda a la rehabilitación del edificio: exige reducir un 30 % el consumo de energía primaria no renovable y subvenciona el 40 %, con máximo de 6.300 € por vivienda; el 65 % y 11.600 € si la reducción llega al 45 %, y el 80 % y 18.800 € si llega al 60 %. Y un aviso que casi nadie publica: el presupuesto de la convocatoria vigente ya está superado y las solicitudes quedan en reserva.

La conclusión operativa: no hay ayuda para arreglar la aluminosis; hay ayuda para rehabilitar energéticamente, y si aprovechas esa obra para intervenir en la estructura, encajas. Hace falta antes el IITE, así que el orden correcto es diagnosticar primero: un IITE bien hecho en un edificio de 1950-1975 debería verificar el cemento aluminoso, y de ahí sale el plan de rehabilitación.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntáis

¿Qué es la aluminosis?

La aluminosis es la degradación del hormigón fabricado con cemento aluminoso: un cambio químico interno —la conversión— lo vuelve más poroso y le hace perder resistencia. Afecta sobre todo a viguetas prefabricadas de forjados construidos entre 1950 y 1975, y no se ve a simple vista: se confirma con una cata y un ensayo de laboratorio.

¿Aluminosis y cemento aluminoso son lo mismo?

No, y es la distinción que más dinero ahorra. El cemento aluminoso es un material; la aluminosis, un proceso de degradación que puede sufrir. Un test positivo dice que hay material, no que haya daño.

¿Se puede ver a simple vista?

No. El color pardo y las manchas de óxido son indicios, y hay un falso positivo clásico: los áridos con piritas dan manchas idénticas sin cemento aluminoso. Al revés también falla: buena parte de los positivos no da síntoma alguno.

¿Cuánto puede durar un edificio con aluminosis?

Lo decide la humedad, no el cemento. La pérdida de resistencia se concentra en los primeros diez años y luego se estabiliza: en un edificio de 1960 eso terminó hace medio siglo. Lo que sigue avanzando es la corrosión. Un forjado convertido, seco y ventilado puede durar indefinidamente bajo control; uno bajo una cubierta que filtra tiene los años contados.

¿Con una muestra basta?

No, y no lo decimos nosotros: el laboratorio del Colegio de Aparejadores publica que «una muestra no es representativa de toda la vivienda o edificio». La variabilidad está dentro del edificio: viguetas de talleres distintos y zonas con humedades distintas.

¿El test de la oxina dice si tengo un problema?

Dice si hay aluminio en la pasta. No mide el grado de conversión, ni la resistencia residual, ni el estado de la armadura, que es lo que decide el riesgo. Y hay un tercer resultado además de sí y no: «no concluyente», que obliga a repetir y, si persiste, a ir a difracción de rayos X.

¿Está prohibido el cemento aluminoso en España?

No, aunque lo repite todo el sector. La EP-77 lo prohibió en hormigón pretensado, que es como se hacían las viguetas, y ésa sigue siendo la situación: el Código Estructural vigente lo declara «no indicado» en armado estructural y muy adecuado para reparaciones de urgencia.

¿Qué edificios tienen más riesgo?

Los construidos entre 1950 y 1975 con viguetas prefabricadas, y dentro de ellos las zonas húmedas y con oscilación térmica: forjado sanitario sin ventilar, bajo cubierta, baños, galerías y voladizos.

Mi edificio pasó la ITE. ¿Estoy tranquilo?

No necesariamente. La inspección técnica del edificio es visual y no incluye ensayo de laboratorio: detecta daño manifestado, pero no cemento aluminoso convertido y sin corrosión. Una ITE favorable no equivale a un negativo en el test.

¿Cuánto cuesta arreglar la aluminosis?

El rango es enorme: desde el mantenimiento ordinario, si basta con quitar el agua y ventilar, hasta obra mayor si hay que sustituir el forjado. Los portales publican medias de unos 8.000 €, rangos de 4.000 a 20.000 € y del orden de 60 €/ml en refuerzo con fibra de carbono. Aviso honesto: no existe cifra oficial por metro cuadrado.

¿Cuánto se devalúa un piso con aluminosis? ¿Y dan hipoteca?

Lo publicado va del 20 % al 80 %, y una horquilla así solo significa que nadie lo ha medido. Lo que mueve el precio es si hay material o hay daño, si hay obra certificada y si el banco financia. Con informe firmado la operación es defendible; sin papeles, no hay conversación. Es el trabajo de la pericial de devaluación.

Me han vendido un piso con aluminosis. ¿Qué hago?

Primero, el calendario: las acciones por vicios ocultos se extinguen a los seis meses desde la entrega, no desde que te enteras. Segundo, el artículo 1486 da a elegir entre desistir del contrato o rebajar el precio «a juicio de peritos». Documenta con un informe pericial y consulta a un abogado en paralelo.

¿Tengo que declararlo si vendo el piso?

Ocultar un diagnóstico que conoces agrava tu posición: el vendedor responde aunque ignorase el defecto, y si lo conocía y calló responde además de daños y perjuicios. La estrategia que funciona es la contraria a esconderlo. Lo turbio se paga; lo documentado se negocia.

¿Hay ayudas para arreglar la aluminosis?

No específicas. En Barcelona no existe hoy ninguna línea dedicada a aluminosis ni a patologías estructurales: las convocatorias exigen acreditar mejora energética. Sí encaja si la intervención se integra en una rehabilitación que alcance el 30 % de reducción de consumo, y hace falta antes el IITE.

Mi vecino hizo el test y salió negativo, ¿me vale?

Como indicio, sí; como diagnóstico, no. Dentro de un mismo edificio conviven viguetas de distintas partidas y hasta de distintos fabricantes, y la humedad no ha sido igual en un cuarto piso interior que en una cocina bajo cubierta. Si el resultado del vecino te va a servir para decidir una compra o una obra, hazte el tuyo.

¿Dudas con tu edificio?

Cuéntanos año de construcción y municipio y te decimos si tiene sentido hacer el test. Ese diagnóstico no lo cobramos.